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En
tiempo de Pascua Vivir el Carisma de la Orden
Buenos Aires, Abril 5 de 2010.-
Hemos celebrado la Pascua de
Resurrección y siempre este tiempo pascual es propicio para meditar
que cosas son hoy las que pueden hacer realidad al “hombre nuevo” que
debe ser el constructor de una sociedad nueva.
No hay dudas que el carisma
y el espíritu de la Orden de Malta siempre son un buen camino para
detectar aquellas realidades que son prioridades.
Hace un mes destacábamos, en
estas páginas, como la tarea melitense rápidamente sumó su esfuerzo no
sólo en los lugares habituales sino también en Haití y en Chile ante
los terremotos que todavía nos siguen impresionando en sus
consecuencias. También nos impresiona y compromete la solidaridad de
esos pueblos y en esos pueblos que nos invitan a seguir esos ejemplos
de fraternidad universal ante el dolor. La tarea no ha terminado y nos
compromete.
Sabiamente nuestro
Príncipe y Gran Maestre, Fra Matthew Festing, nos invitó este año
a tener “siempre en mente la maravillosa espiritualidad que, como
Orden laica religiosa, forma parte indisoluble de nuestra vocación de
servir a los enfermos”. Desde ella podemos sentir los valores que
debemos vivir e impregnar en estos momentos.
La Argentina se encamina a
celebrar el Bicentenario de su comienzo como Nación libre e
independiente. Observando las reflexiones de los Obispos de la
Argentina descubrimos que centraron sus mensajes en llamados al
diálogo, a la justicia, a la solidaridad y subrayaron la importancia
de la renovación espiritual, encaminada hacia una vida nueva que sea
superadora de las problemáticas que pueden atravesar las comunidades.
Entre las muchas propuestas
quisiera compartir algo de lo que expresó nuestro Capellán y Obispo
de 9 de Julio, Mons. Martín de Elizalde, que señaló que “es
preciso que cada persona se convierta, se comprometa en la fe y en la
acción, pero no para vivir aislado en un individualismo estéril y
concentrado, sino en la comunión, esa bella y desconocida experiencia
de ser una familia, un pueblo, miembros del Cuerpo de Cristo”.
Pensaba en estos días que si
podemos vivir esos valores que nos competen a todos podremos caminar
juntos a una sociedad más fraterna, más humana y más cristiana y así
poder decir “Felices Pascuas” porque la energía redentora de la
salvación se habrá hecho carne en nosotros.
Que el Buen Dios de
la Esperanza y la Madre de Filermo y
Luján acompañen nuestro esfuerzo en ser partícipes de este cambio que
todos merecemos y del cual somos responsables para vivir el espíritu
melitense en plenitud pascual haciendo efectivo el milenario carisma
de la Orden de Malta.
Lic.
Antonio Manuel Caselli
Embajador en la Argentina
De la Soberana Orden de Malta
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